Estaba sentado en mi escritorio, era temprano, no había mirado el despertador, pero era tarde para ver la noche en su esplendor, no veía todavía la luz del sol. Sonaba en el viejo tocadiscos una bella canción de bossanova, creo recordar que era Tom Jobim, la aguja había sido cambiada unas cuantas veces, había raspado ese disco unas centenas. Como un milagro que nadie se esperaba el sol empezó a salir, los tonos ocres fueron pasando a rojizos. Apareció sin previo aviso, reconociendo su poderío,
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