Cuando mi hijo pequeño tenía 1 año y le empezaban a brotar los primeros dientes, se cayó de boca y se rompió una paleta superior. Inmediatamente me puse a buscar una odontopediatra respetuosa, porque sabía que mi hijo necesitaría mucha mucha paciencia para que pudiesen revisarlo y, en caso de ser necesario, intervenir. Visitamos 2 clínicas “amigas de los niños”, que aparte de tener unas instalaciones muy monas y unos precios carísimos, me hicieron salir sin opción de retorno en cuanto me pregunt
All rights reserved