Viajeros en el tiempo, zombis caníbales, cumbres homicidas, seres depravados, psicópatas atroces, jugadores empedernidos, monstruos vengativos, alienígenas inhumanos y robots desalmados, todo vale para infundir terror; sin embargo, en este caso, se trata de un pavor apetecido, anhelado..., divertido, buscado con ansia por los lectores y su humilde autor. ¿Por qué? ¿Por qué desear emociones negativas? Qué más da. El caso es que despierte las pasiones, como cualquier otro tipo de arte.
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