No era la primera vez que aquella imagen aparecía, nítida, en mis sueños… siempre recordaré aquel paseo de otoño, de la mano de mi padre: —Hijo, una persona buena no es quien nunca se equivoca, sino quien rectifica y aprende de sus errores. Papá, allá donde estés, ¡te quiero! Anuncios
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