Cristina era otra de las pocas que admiraba a pie de calle. En realidad debería hablar en presente, pero parece que el pasado engrandece a las personas. Nadie se convierte en leyenda si no paga la factura de la muerte o no ha sido previamente condenado al ostracismo. Es un requisito sine qua non. Por lo que en ocasiones hablo en un «presente pasado» o en un «pasado presente»—según como se mire—para ensalzar a mis pequeños héroes campechanos. Es una manera de matarlos para otorgarles la gloria qu
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