REGALO DE DIOS.
(A mi hija en su cumpleaños)
Dios me dió la sorpresa de conocerte.
Y ver pasar en tí, años maravillosos.
Desde tu infancia, hasta crecerte.
Compartiendo momentos dichosos.
Aún me ves, y casi blanca mi cabeza,
y decaen poco a poco mis párpados.
Pero mi alma siempre te aconseja,
y te acompaño a pasos cansados.
Nadie como yo habrá quien te corrija.
Sabrás sonreír a los altibajos de la vida.
Eres el safiro de mi corazón, dulce hija.
Cada año que cumplas! Dios te bendiga!
Mi estado físico un día, ya no estará.
Si me recuerdas, desde mi cielo te veré.
El amor de tus padres eterno será.
Felicidades nuestra eterna bebé.
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