Eres mi vida y su única fuente de inspiración, por eso ella también tuvo miedo de perderte y lloró con desespero palabras emborronadas.
Sin pretenderlo hizo de menos mis lágrimas, que resultaron insulsamente transparentes, y con lo negro de su negra tinta impresionó tu alma de poeta.
No te quedaste porque me amaras, ni porque te apiadaras del dolor de mi corazón, sino porque ella supo alimentar lo único que de verdad te importa, tu ego.
Nunca una pluma quiso tanto a un hombre. Nunca un hombre
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