La verdadera belleza.
No te mires al espejo,
para ver la parte más bella de tu cuerpo,
pues la verdadera belleza
no puede ser vista ni tocada
y solo cerrando los ojos,
podrás ser arrastrado por ese vórtice,
que te lleve a las memorias de quienes fueron
y escribieron poemas en tu alma,
con la tinta que fluyo de bellos sentimientos;
el físico solo es la envoltura,
que atesora ese bello lugar,
donde se reclutan todos los sentimientos,
y fluye de ellos tu verdadera belleza.
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