Search
public copyright
inscriptions
124079 results found for tag:"música".
2507152506353
Galgo (Almas en Tempestad) -
07/15/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
Galgo (Almas en Tempestad) - 🖤𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘🖤 El Galgo de Paiporta Cayó la lluvia sin parar, el río roto comenzó a tragar. Casas hundidas, gritos de sal, la tierra lloraba sin piedad. La gente pedía con el alma en pie: “¡Gobernante, ven, haz algo de una vez!”. Pero en su trono él se quedó, con los zapatos secos y el ceño fruncido… no contestó. ¡Oh, Galgo de Paiporta, traidor del corazón! Nos diste la espalda en la inundación. Ni pan, ni techo, ni compasión, solo promesas vacías y televisión. Pero un día bajaste a ver el desastre, y el pueblo, al verte, ya no quiso callarse. Te corrimos por las calles como a un ladrón, y ahí nació tu nombre, veloz como un ciclón… ¡El Galgo de Paiporta! Pisaste el barro por primera vez, pero no por honra, ni por interés. Viniste a posar para un buen cartel, y recibiste piedras por pastel. Las madres lloraban frente al escombro, los niños dibujaban casas en el lodo, y tú, con traje y cara de póker, recibiste tomates… y algún que otro golpe. ¡Oh, Galgo de Paiporta, maestro en huir! Tu pueblo no te quiere, no quiere fingir. Corriste como nunca, ¡lo hiciste genial!, con esa zancada casi animal. Saltando cubos, callejón y farola, el miedo a tu espalda, la furia en las olas. Escapaste de un juicio popular, pero no de la historia… que te va a juzgar. ¡El Galgo de Paiporta! Dicen que aún corre cuando sueña, con pancartas y silbidos a su vera. Que el sonido del agua le hiela el alma, y que en Paiporta nadie dice su nombre sin rabia. ¡Oh, Galgo de Paiporta, símbolo de traición! Aprendimos que el pueblo es su propia nación. No corras más, que aunque te salves del golpe, jamás escaparás… de tu nombre. ¡Galgo de Paiporta, tu historia es canción! De barro, de furia, de decepción. Y aunque corriste como un campeón… te quedaste solo, sin perdón.
All rights reserved
2507142495285
Encuentros inesperados
07/14/2025
Brigida Barrionuevo Rubio Brigida Barrionuevo Rubio , Brigida Barrionuevo Rubio ,
Playa, amor prohibido
All rights reserved
2507142495247
Que peligrosa
07/14/2025
Brigida Barrionuevo Rubio Brigida Barrionuevo Rubio , Brigida Barrionuevo Rubio ,
Sensual, atrevida, mujer empoderada
All rights reserved
2507142495063
Que suerte quererte
07/14/2025
Brigida Barrionuevo Rubio Brigida Barrionuevo Rubio , Brigida Barrionuevo Rubio ,
Amigas
All rights reserved
2507142489864
Drácula Resurrrección Trailer Theme
07/14/2025
Pablo Flores Torres Pablo Flores Torres ,
Drácula Resurrección primer trailer
All rights reserved
2507132486675
Fauno - (Almas en Tempestad) -
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
Fauno - (Almas en Tempestad) - 𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 Bajo la luna sin perdón, duerme un fauno en su prisión. Raíces tiemblan al pasar, los lobos dejan de aullar. El viento escribe su dolor sobre los muros del terror. Y el eco antiguo del cristal recita un nombre inmortal. No llames al fauno, no cruces el velo, su canto es de sombra, su abrazo es de hielo. No bebas del río que canta al morir, ni sigas los pasos que llevan al fin. Sonata te espera sin luz ni razón, te guarda en sus ramas… y en su maldición. Tres son las puertas del umbral: una de espejo, otra de sal. La última arde sin calor, llorando llamas de dolor. Si fallas una, pierdes ser, te olvidas de volver a ver. Y el fauno ríe sin piedad, vestido entero de eternidad. No llames al fauno, no cantes su nombre, su voz es del bosque, su forma, de un hombre. Sus ojos dorados te quieren romper, y hacer de tu alma su nuevo papel. Sonata respira con cada traición, sus hojas te escriben la maldición. "Si recuerdas quién fuiste… ya es tarde quizás." "Si decides mirar… no podrás regresar." "Y si besas la flor… su raíz te atrapará." Pero si cruzas sin temblar, ya tu reflejo haces callar. Si el miedo entierras sin dolor, y el fuego tomas sin ardor, el reino antiguo brillará, la reina niña volverá. Y el fauno roto, al fin en paz, se duerme… y ya no vuelve más. Sí, llama al fauno, pero sin temor, entrégale sangre, prométele honor. No bebes del río, pero sí del sol, que nace en tu pecho, que canta el control. Sonata, despierta si oyes su voz, y canta contigo… su eterno adiós. ------------------------------------------ Bajo una luna cruel que ya no perdona, en un claro oculto por siglos de silencio, duerme un fauno antiguo, enjaulado por raíces, custodiado por ecos, y olvidado por el mundo. Los lobos ya no aúllan allí. El viento no sopla, sino que escribe con pena sobre los muros de un bosque que respira temor. En sus árboles vive un nombre que ya nadie debería pronunciar. Un nombre que el bosque canta, con la voz de hojas secas: "No llames al fauno..." II. El Guardián del Umbral No es una criatura como las de los cuentos. Este fauno no toca flautas ni ríe con ninfas. Él fue guardián del conocimiento, de los sueños puros, hasta que el deseo de los hombres profanó su santuario. Ahora su canto es hielo. Su abrazo, condena. Su prisión es eterna, y Sonata, el espíritu del bosque, teje su historia en ramas malditas. Tres puertas protegen el umbral donde él duerme: Una de espejo, que refleja tus mentiras. Una de sal, que disuelve tus recuerdos. Una de llamas, que no queman el cuerpo… sino el alma. Si fallas una, pierdes ser. Te olvidas de regresar. Y el fauno… ríe. No como un hombre. Sino como algo que ya no siente. III. El Canto Prohibido Muchos han intentado cruzar. Pocos han vuelto. Y los que lo hicieron… ya no eran los mismos. La advertencia es clara: “No cantes su nombre.” “No bebas del río que canta al morir.” “No sigas las pisadas de quien nunca volvió.” Y sin embargo… una niña reina dormida aguarda. Oculta en la savia del tiempo. Perdida en la música que el fauno calló. Solo quien no tema al reflejo, no huya del fuego, y no olvide el honor, puede entrar y restaurar el equilibrio. IV. La Redención El elegido, o la elegida, no debe luchar contra el fauno… sino comprender su tristeza. Ver en sus ojos dorados no una amenaza, sino una historia interrumpida. Un amor traicionado. Un guardián vencido por la traición del mundo. Y si se cruza sin temblor, sin miedo, sin ego… entonces el bosque canta de nuevo. “El reino antiguo brillará, la reina niña volverá. Y el fauno roto, al fin en paz, se duerme… y ya no vuelve más.” V. El Ritual Final Sí… puedes llamar al fauno. Pero no con gritos. No con soberbia. Sino con sangre sincera. Con una promesa de no repetición. Con la luz que nace del pecho, no de hechizos antiguos. Sonata, espíritu del bosque, te escuchará. Y cantará contigo el último adiós. Y entonces el bosque, por primera vez en siglos, no tendrá miedo. Epílogo: En las leyendas futuras, dirán que hubo un día en que el bosque se abrió, y los ecos de la maldición se convirtieron en himnos. Dirán que el fauno no era monstruo… sino custodio de una verdad olvidada. Y que una voz—humana, frágil, valiente— cambió el destino del bosque… y de sí misma.
All rights reserved
2507132486637
EL DIOS (Almas en Tempestad) -
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
EL DIOS (Almas en Tempestad) - 𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 En el silencio del cielo… desde el velo bajó su furia total. Olvidado, su nombre dejó de resonar. Sus ojos truenan, su aliento es tempestad… ¡Urtzi despierta, y la tierra va a sangrar! Los mortales rompieron el pacto ancestral. ¡Olvidaron al dios del rayo inmortal! Urtzi, Señor del Fulgor, ¡trueno y castigo, juicio sin perdón! Urtzi, amo del dolor, ¡rompe los cielos, trae redención! Mari llora en las cavernas de sal; su amante arde en tormenta brutal. Siete llamas cruzan la eternidad… ¡La ira del cielo no va a cesar! Un pastor valiente gritó a la tormenta: “El cielo te llama, escucha la ofrenda”. Y el dios descendió entre nubes y fuego, y habló con la voz del eterno recuerdo… ¡RAYOS! ¡FUEGO! ¡RUGE EL FIRMAMENTO! ¡URTZI VIVE EN CADA LAMENTO! ¡RUGO! ¡RUGO! ¡VERDADERO MILENARIO! ¡NADIE ESCAPA DE SU SANTUARIO! Urtzi, Señor del Fulgor, trono de nubes, corona de dolor. Urtzi, eterno guardián, ¡truena en el cielo… y nunca se irá! ------------------------------------------------------ Durante milenios, el cielo observó en silencio. Los hombres, antes humildes, cantaban su nombre: Urtzi. Dios del trueno. Padre del rayo. Juez de los vientos. Pero el tiempo… devora todo. Y con la llegada de otros dioses, otras lenguas, otras cruzadas, Urtzi fue olvidado. Su nombre borrado de las piedras. Sus símbolos enterrados en la tierra. Los altares, destruidos. El cielo, herido, cayó en quietud. Hasta que el velo se rompió. II. El Despertar Una tormenta sin aviso desgarró la noche. Truenos que no eran solo ruido, sino gritos antiguos. Desde lo alto, el aire se quebró. Urtzi despertó. Sus ojos eran rayos. Su voz, relámpago. Su aliento, tempestad. “¡Los mortales rompieron el pacto ancestral! ¡Olvidaron al dios del rayo inmortal!” El castigo descendió. El cielo rugía. Y la tierra… comenzó a sangrar. III. La Llama y la Llaga En las cavernas de sal, Mari, diosa de la tierra, lloraba. No podía detenerlo. Él no escuchaba ya plegarias. Solo el eco de siglos silenciados. Su furia era su lamento. Siete llamas cruzaron la eternidad. Eran los juicios. Las antiguas señales del fin. Y ninguna nación estaba a salvo. IV. El Pastor Cuando nadie más se atrevió a hablar, un pastor solitario, de alma pura y ojos sin miedo, levantó su voz hacia la tormenta: “¡URTZI! El cielo aún te recuerda. Escucha la ofrenda de quien no te ha olvidado.” Y con ese grito, el cielo se abrió como herida, y el dios descendió. Envuelto en fuego, coronado de nubes, bañado en relámpagos. Habló con una voz que no era solo sonido, era memoria viva. V. El Rugido del Cielo “¡RAYOS! ¡FUEGO! ¡RUGE EL FIRMAMENTO! ¡URTZI VIVE EN CADA LAMENTO!” El dios no venía a destruir, sino a recordar. A restaurar el equilibrio. A castigar la soberbia. A encender el alma dormida de los pueblos antiguos. “¡NADIE ESCAPA DE SU SANTUARIO!” “¡YO SOY URTZI! ¡Y MI TRUENO NO TIENE OLVIDO!” VI. El Retorno al Cielo Tras el juicio, la tormenta cesó. Pero el cielo no volvió a ser el mismo. Ni la tierra. Urtzi no pidió templos nuevos, solo respeto. Memoria. Y la promesa de que nunca más sería silenciado. Desde entonces, cuando los truenos rugen sin razón, cuando los rayos caen en tierra antigua, algunos aún susurran su nombre con reverencia: “URTZI… Señor del Fulgor.” Trono de nubes. Corona de dolor. Guardia de la eternidad.” Y saben que el cielo no ha olvidado. Epílogo: Urtzi nunca se fue. Solo aguardó el momento de ser recordado. Y ahora, cuando el metal retumba en la voz de los poetas, cuando la música ruge como tormenta sagrada, Urtzi camina entre las guitarras, entre los coros, entre los cielos abiertos. Porque en el metal de las almas valientes… vuelven a sonar los dioses eternos.
All rights reserved
2507132486590
Ecos de Silencio (Almas en Tempestad)-
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
Ecos de Silencio (Almas en Tempestad)-𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 Caminé entre sombras que el tiempo olvidó, donde el frío del alma nunca se evaporó. Mi reflejo en los charcos hablaba de mí, de un pasado enterrado que me negaba a admitir. La luz de la luna se extinguió en mi pecho, como un faro lejano que ya no me guía. Y en la noche sin rostro, mi voz se perdió, como un niño que llora sin saber por qué. Pero oí una canción entre el dolor y el miedo, una voz que temblaba como mi corazón… Ecos de silencio, llamándome a gritar, rompiendo las cadenas que no podía soltar. Tu nombre es la llama que nació en mi pecho, y entre ruinas heladas, finalmente me salvó. Ecos de silencio, en tu aliento encontré el fuego que arde donde se fue el alma. Si me pierdo de nuevo, si salgo al sol… que tus ecos me alcancen dondequiera que vaya. Vi tus ojos durmiendo tras un cristal, dos planetas sin órbitas, girando al azar. Tú también eras sombra, tú también te rompiste, tú también te escribiste bajo la lluvia, gritando. Ese juego sin reglas ni honor nos lanzó como dados, pero algo en tu risa rescató la parte de mí que aprendió a confiar. Fuimos cicatrices, fuimos tormenta, pero en tu latido encontré mi verdad. Ecos de silencio, gritando al final, que el amor no se extingue aunque duela abrazar. Eres mi refugio, mi guerra, mi fe, la razón por la que nunca me rendí… lo sé. ¡Oh, éramos fuego en el abismo! ¡Éramos luz sin paraíso! Pero juntos… rompimos los hechizos. Cicatrices que sangran canciones, corazones con mil dimensiones, pero el tuyo y el mío… van al mismo lugar. Ahora duermes en paz, te cuido sin más, te abrazo en la ausencia, simplemente… te busco. Tal vez no tengamos un “para siempre”, pero este momento será eterno siempre. Ecos de silencio, rugiendo en mi piel, como una canción salvaje nacida de la bilis. Aunque el mundo se rompa y el reloj se haga añicos, tu amor será el eco que me llame… y ese soy yo. --------------------------------------------------------- Había un lugar donde el tiempo no pasaba, donde las sombras no eran de objetos… sino de recuerdos que se negaban a morir. Allí caminaba ella, con el alma congelada y el pecho hueco. El frío no venía del viento, sino de adentro. No dolía como una herida… sino como el vacío de haber perdido la fe en uno mismo. Su reflejo —desteñido en los charcos— le devolvía el rostro de alguien que ya no se reconocía. Alguien que no sabía si había vivido… o solo sobrevivido. II. La Canción entre la Ruina Una noche, sin rostro ni destino, cuando su voz se perdió entre los escombros, algo emergió del silencio. Una canción. No con notas, sino con temblores. No con melodía, sino con verdad. Una voz como la suya. Como si otra alma quebrada la estuviera llamando. “Ecos de silencio…” Eran como dedos invisibles tocando su pecho dormido. Como una chispa encendiendo un corazón apagado. Y entonces… recordó su nombre. No el suyo. El del otro. El que una vez la miró como si no fuera una sombra, sino fuego. III. El Encuentro de Dos Cicatrices Lo vio. A través del cristal roto del pasado. Sus ojos dormían, pero hablaban. No era un héroe. Tampoco un salvador. Era otro naufrago. Otro herido que había aprendido a reír bajo la tormenta. Otro que también sangraba en versos y se escribía bajo la lluvia. Y en esa risa quebrada, ella se encontró. Volvió a confiar. Volvió a amar. No con pureza, ni perfección… sino con verdad. “Fuimos cicatrices. Somos tormenta. Pero en tu latido… encontré mi hogar.” IV. La Llama que Queda Tal vez el destino no les regaló eternidad. Tal vez no hubo promesas. Tal vez solo este momento. Pero en ese momento, ella supo que el amor no necesita paraísos. Solo una razón para no rendirse. Y esa razón… fue él. Ahora que duerme, ella lo abraza en la ausencia. Lo cuida en el recuerdo. Le canta con la piel. Le grita con las lágrimas. Ecos de silencio. Ecos de amor sin forma, pero con alma. V. El Rugido Final El mundo puede romperse. Los relojes pueden caer. Las constelaciones pueden apagarse. Pero su amor… será siempre el eco que la llame cuando vuelva a perderse. Y en ese eco, ella se recuerda: “No estoy sola.” Nunca lo estuve. Epílogo: Ahora, en lo profundo de la noche, cuando nadie canta, cuando la oscuridad parece total, una canción se oye como un rugido lejano, como una promesa escrita en la piel: “Aunque el mundo se rompa, y el reloj se haga añicos, tu amor será el eco que me llame… y ese soy yo.” Y así, la llama que nació en el abismo se convierte en luz para quien aún camina entre sombras.
All rights reserved
2507132486507
Carga de los Tres Reyes - (Almas en Tempestad) -
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
Carga de los Tres Reyes - (Almas en Tempestad) - 𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 En Las Navas, sol ardiente coronaba el firmamento; tres monarcas, frente al este, cabalgaban sin aliento. Desde Castilla llegaba Alfonso, fiero, astuto y sin temor; Pedro, rey de Aragón, con su filo y su compás de honor. Desde el norte descendía Sancho, fuerte, firme, sin error, y en su pecho la promesa de quebrar al opresor. Cientos miles del sur rugían, la media luna alzaba, pero unidos por la cruz la esperanza no flaqueaba. Sancho rasgó la defensa del emir y su estandarte, Pedro estalló como un trueno, desgarrando cielo y arte. Y Alfonso guió la carga con su emblema en la altura: “¡Por Castilla y por la fe, hoy se siembra la ruptura!” ¡Tres coronas se unieron! Contra un mar de media luna. ¡Por la sangre y la nación! Ruge Iberia en plena bruma. Diez veces más… ¡no alcanza! Para hacerlo retroceder. Castilla, Aragón, Navarra… vinieron para vencer. Fuego y polvo en la llanura, hojas que al sol resplandecen, y en cada tajo que impone, los salmos viejos encrecen. Las huestes de al-Nasir se desploman como el viento, y los reyes con sus gritos derriban con fundamento. Fue más que solo victoria, fue presagio del final de un imperio que se quiebra bajo un golpe celestial. ¡Las cadenas desgarradas! ¡El califa sin camino! ¡Tres reyes, mil espadas… y el final de su destino! ¡Tres coronas inmortales! Relucen tras la batalla. ¡Por la historia y por los valles, Iberia alza su medalla! Diez veces más… ¡no basta! Para apagar su poder. ¡Los reyes de la Hispania… ¡nacieron para vencer!** ----------------------------------------------------------------------- El sol caía a plomo sobre la llanura de Las Navas de Tolosa, y el cielo mismo parecía contener la respiración. El destino de Hispania no estaba escrito en libros, sino en espadas. Frente al este, al borde del mundo conocido, tres monarcas se alzaban contra lo imposible. Alfonso VIII de Castilla, con su ingenio de acero y su fe inquebrantable, lideraba la causa como el león del norte. Pedro II de Aragón, honorable y preciso como el filo de su espada, marcaba el compás de la justicia y la unidad. Y desde el Reino de Navarra, descendía Sancho VII, gigante entre hombres, con el pecho ardiendo por la promesa de liberar la tierra de sus padres. II. Contra el Mar del Sur Del sur, avanzaban cientos de miles, las huestes de al-Nasir, el califa que prometía el dominio eterno. Las banderas de la media luna cubrían el horizonte. Eran muchos. Diez veces más. Pero el corazón de los reyes no temblaba. Por la cruz. Por la sangre. Por la libertad. La Coalición Cristiana se formó no por poder, sino por una convicción que ardía como el sol que los coronaba. III. El Estallido La batalla fue trueno. Fuego. Caos. Sancho, el coloso navarro, rasgó la defensa del emir, derribando el estandarte enemigo con su espada como un hacha divina. Pedro, rey guerrero, irrumpió en las filas con la furia del trueno, partiendo escudos, lanzas… y el orgullo de un imperio. Y Alfonso, con la bandera castellana alzada, lideró la carga final gritando: “¡Por Castilla y por la fe, hoy se siembra la ruptura!” El grito fue eco. Y el eco fue martillo. Y el martillo quebró la media luna. IV. La Ruptura del Imperio Las filas de al-Nasir se rompieron como olas contra el hierro. La retaguardia musulmana, que se creía intocable, fue alcanzada. Destruida. El campamento del califa cayó. Las cadenas de los esclavos cristianos, usadas como defensa, fueron rotas con furia. No fue solo victoria militar. Fue el principio del fin del dominio almohade en Hispania. Un golpe celestial. Una señal de que el equilibrio de los siglos se había quebrado. V. La Gloria Inmortal Al final del día, la llanura ardía con el fuego del honor. Las coronas de Castilla, Aragón y Navarra brillaban como soles alzados. “¡Por la historia y por los valles, Iberia alza su medalla!” Los tres reyes cabalgaron entre ceniza, polvo y gloria. Y sus nombres, desde entonces, no fueron solo reales… fueron inmortales. Epílogo: La victoria en Las Navas no fue solo de espadas. Fue de voluntad, de unidad, de fe. El día en que tres coronas se alzaron como una, y el rugido de Hispania ahogó al desierto. Aún hoy, cuando la penumbra amenaza, y las voces del olvido intentan cubrir la historia, una melodía se alza entre cuernos de guerra: “¡Diez veces más… no basta! ¡Los Reyes de la Hispania… nacieron para vencer!”
All rights reserved
2507132486453
Te vas a Romper- (Almas en Tempestad) -
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
Te vas a Romper- (Almas en Tempestad) - 𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 . Te di cada aliento, cada sombra de mi piel. Te esperé en madrugadas donde no llegaba el sol. Mis manos te buscaron, pero tú ya no eras fiel, y yo seguía creyendo en lo que nunca existió. Sientes lo mismo por dentro cuando busques mis besos en labios ajenos, y no sepas por qué no te saben a fuego. Y te vas a romper, porque el amor que te di no se borra en la almohada. Y aunque llores de rabia, ya no vales nada. Te entregué mi alma entera sin que pidieras perdón. Y tú la hiciste pedazos… sin compasión. Ahora duermo sola, pero duermo en paz al fin, sin tus “te amo” falsos que dolían al tocarme. Mirabas como a un necio, sin saber que era el fin, y yo muriendo por volverte a abrazar. Te juro que el tiempo se va a volver contra ti, el día que entiendas que nadie te amó como yo. Cuando mi ausencia se vuelva el precio que al fin pagues llorando… por tu error. Y te vas a romper, cuando escuches mi voz en la voz de una canción, y descubres que nadie te cantó con tanto dolor. Y aunque grites mi nombre entre sombras y alcohol, ya será muy tarde… se apagó mi amor. Porque un corazón que sangra no vuelve a latir por traición. Y tú… tú lo perdiste todo.
All rights reserved
2507132486385
CIELO ROTO (Almas en Tempestad)
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
CIELO ROTO (Almas en Tempestad) 𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 Volví del infierno con sangre en la piel, con cicatrices de hierro y sabor a la hiel. Ella esperaba bajo un cielo de fuego, pero los dioses… rompieron el juego. Su risa era canto en el viento del norte, pero calló… cuando llegó la muerte. Yo, su guerrero, no pude salvarla, ni con espada, ni con alma. Grité su nombre a los cielos partidos, ¡y solo respondieron los truenos dormidos! ¡Malditos seáis, dioses cobardes! Rompisteis mi mundo por simple desmadre. El amor que juré proteger con mi cruz, fue quemado en la hoguera de vuestra luz. Los templos de piedra ahora son ruina, como mi pecho… que solo adivina. ¿Dónde llevan los muertos sin nombre? ¿Quién decide el destino del hombre? No hay justicia escrita en las estrellas, solo mentiras vestidas de ellas. Y si un dios me escucha desde su trono, que venga a pelear… ¡aquí lo perdono! Quemé sus altares con mi propia fe, por cada lágrima que no dejé ver. ¡Malditos seáis, dioses sin alma! Jugáis con la vida como si fuera calma. ¡Pero yo no me arrodillo ni ante vuestra cruz! Mi amor vive aún… ¡en ceniza y en luz! Sus ojos me guían entre los escombros, aunque esté solo… no me derrumbo. ¡Malditos seáis, dioses de hielo! Que rompen promesas con falso consuelo. Aunque la guerra me arrastre a la cruz, ¡yo clamaré por su alma… hasta romper vuestra luz!
All rights reserved
2507132486361
TAN CERCA DE MI
07/13/2025
Leonardo Isaac Jonguitud Juarez Leonardo Isaac Jonguitud Juarez , Leonardo Isaac Jonguitud Juarez ,
Love
All rights reserved
2507132486330
Donde el Silencio duele Mas - (Almas en Tempestad) -
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
Donde el Silencio duele Mas - (Almas en Tempestad) - 𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 Te hablo bajito y no contestas, mueres despacio sin marcharte. La casa cruje como grieta, y yo me rompo por mirarte. Las sábanas guardan tu perfume, pero ya no sabes dónde estás. Me abrazas sin querer hacerlo, me besas como quien se va. Y duele más este silencio, que mil verdades gritando adiós. Tu sombra duerme en mi pecho, pero tu alma ya se apagó. ¿De qué me sirve que me mires si ya no sabes mirar? Te quedaste, pero ausente… y yo ya no sé amar donde el silencio duele más. Tus manos tiemblan como el tiempo, y yo me cuelgo del recuerdo. De cuando el mundo era pequeño, y tus ojos, mi universo. Me aferro al hilo de tus gestos, pero se deshace sin razón. Ni siquiera encuentro rabia, solo frío en el corazón. Y duele más este silencio, que tus mentiras bajo un sol. Tu voz ya no tiene dueño, se perdió con mi canción. ¿De qué me sirve que respires si no quieres respirar? Te quedaste por costumbre… y yo ya no sé amar donde el silencio duele más. No hay portazos, ni palabras. No hay traición, solo distancia. Y aún así duele más, porque morirse sin final es un castigo sin venganza. Y duele más este silencio, que el más cruel de los adiós. No hay gritos, no hay despecho… solo el eco de tu voz. ¿De qué me sirve que me nombres si ya no sabes quién soy? Te quedaste por rutina… y yo ya no sé amar donde el silencio… duele más. Donde el silencio duele más… te sigo amando sin piedad. -------------------------------------------------- La casa sigue en pie. Las ventanas tiemblan con el viento. Las paredes susurran lo que nadie quiere decir. Y en medio de ese silencio enorme, ella camina descalza, como si el suelo pudiera recordarle algo que él ya ha olvidado. Él está ahí. Respira. Parpadea. Dice “buenas noches” por costumbre. Pero ya no vive. Su alma se ha ido, dejando un cuerpo que se queda como un libro cerrado, como una vela apagada que aún huele a cera caliente. Ella le habla bajito. Con la misma voz con la que le decía “te amo” cuando el mundo era más pequeño que sus abrazos. Pero él ya no escucha. O quizás... ya no sabe cómo responder. II. Amor Fantasma Las sábanas todavía guardan su perfume. Sus manos aún tiemblan como el tiempo. Pero ya no hay fuego. Solo el eco de lo que fueron. Él la besa como quien se despide. La abraza como quien no quiere asustar. Y ella se rompe. No por rabia. Ni por celos. Sino por ese tipo de dolor que ni siquiera sabe gritar. El silencio… ese asesino invisible, ha conquistado su hogar. No hubo traición. No hay gritos. No hay portazos. Solo… distancia. III. El Castigo Silencioso Lo más cruel no es que él se haya ido. Es que se quedó. Se quedó por rutina. Por miedo. Por costumbre. Pero ya no sabe quién es ella. Ella lo mira buscando algo… una chispa, una lágrima, una palabra. Pero solo recibe reflejos lejanos. ¿De qué sirve que te nombren… si ya no saben quién eres? Ella se cuelga del recuerdo. De cuando sus ojos eran su universo. Pero ese universo se contrajo hasta ser nada. Y duele más ese vacío compartido que cualquier despedida a gritos. IV. Donde Duele Más El dolor no tiene nombre. No es duelo. No es rabia. No es pérdida. Es estar viva al lado de alguien que ya no está, aunque duerma en su misma cama. Es amar sin piedad a un fantasma que respira. Y por eso… por eso duele más. Porque morir sin final, vivir sin amor, y aferrarse a un hilo invisible… es un castigo que no tiene consuelo. Epílogo: Ella no se ha ido. Tampoco él. Pero algo entre los dos se ha roto… y no ha hecho ruido. Y cuando la noche cae, y el mundo duerme, ella sigue amándolo. No por lo que fue, ni por lo que es… Sino porque no sabe… cómo dejar de hacerlo. Y en esa casa donde el silencio duele más, el amor aún vive… pero herido. Invisible. Como una melodía que ya nadie canta… pero que aún resuena en el pecho.
All rights reserved
2507132486286
La Llama y la LUZ (Almas en Tempestad)
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
La Llama y la LUZ (Almas en Tempestad) Caminé entre las ruinas de un sueño moribundo, donde todo era frío, donde no queda mundo. Tus palabras vacías se volvieron puñales, y aún así me aferré... a tus gestos triviales. Me mirabas con ojos que ya no brillaban, y en tus labios los besos de otras se quedaban. Yo fingía que el alma no estaba quebrada, pero el alma gritaba... y tú no escuchabas. Escondiste el sol, me dejaste la escarcha, fui la llama que amaste, solo para apagarla. ¡Oh, no! Ya no soy la que calla y se esconde, ni la flor que se muere en tu piel cuando responde. Aunque el odio me arrastre con furia y sin cruz, aún guarda encendida… una chispa de luz. Te llevaste mi voz y rompiste mi canto, me dejaste en el lodo fingiendo mi encanto. Pero aprendí del filo que usaste en mi pecho, y ahora soy tempestad… no tu viejo deseo. Tus mentiras son polvo, mis pasos son acero, ya no tiemblo si escucho tu falso “te quiero”. No reclamo perdón, no me postro a tu altar, solo quiero mi alma… sin tener que odiar. Fui la herida que nunca dejaste cerrar, pero en cada cicatriz, he aprendido a gritar. ¡Porque no! Ya no soy la que llora en silencio, soy el grito que rompe tu cielo de incienso. Aunque el rencor me muerda en su cruel avestruz, yo aún guardo en el pecho… un relámpago en cruz. No te odio, y eso es mi victoria. Sobre el barro escribí… mi memoria. ¡Ya no más! No me arrastro en tus ruinas ardientes, mi dolor es mi fuego, mis pasos son puentes. Aunque el mundo me queme por lo que fui tú, soy ceniza y también… soy la llama y la luz. ------------------------------------------------------ En un rincón helado del tiempo, donde los días se desplomaban como edificios muertos, ella caminaba descalza entre los escombros de un amor extinguido. Ese lugar no tenía sol. Solo ruinas: de besos no dichos, de palabras vacías, de promesas rotas como cristales bajo su piel. Había amado a un hombre de sombras, un ilusionista de afectos que supo esconder cuchillas tras caricias. Él la miraba con ojos que un día fueron estrellas… y que ahora solo reflejaban la luz de otras lunas. Y ella fingía… que no dolía. Que no sangraba. Que no ardía en silencio. Pero el alma, ese animal sin jaula, gritaba. II. La Llama Traicionada Él le robó el sol. La dejó abrazada a la escarcha de su ausencia. Ella fue llama. Y él, el viento que sopló solo para apagarla. Aun así, no se convirtió en odio. Se convirtió en chispa. Una chispa sagrada. Una semilla de fuego que no moriría… ni siquiera en la tormenta. Se llevó su voz. Su canto. Su reflejo. La hizo creer que solo era hermosa si se perdía en sus brazos… Pero aprendió. Aprendió del filo. De la caída. De cada lágrima convertida en filo de obsidiana. Ya no era flor. Era acero. Ya no temblaba con sus “te quiero” mentirosos. Era la furia que no necesitaba venganza para ser libre. III. Gritar desde la Cicatriz Las cicatrices que él dejó se volvieron himnos. No pedía perdón. No pedía regreso. Solo pedía una cosa: su alma limpia de odio. —“Fui la herida que tú nunca supiste cerrar. Pero ahora… soy la voz que grita, el trueno que cae en tu cielo de incienso.”— Y aunque el rencor intentara devorarla, con sus fauces de animal ciego, ella aún guardaba… un relámpago en cruz. Una señal. Un estallido de luz clavado en su pecho. Una verdad. IV. Victoria Silenciosa No lo odiaba. Y en eso estaba su victoria. Escribió su historia sobre el barro. Con manos temblorosas. Pero firmes. Ya no se arrastraba entre ruinas. Ya no mendigaba amor entre huesos rotos. Ella era fuego. Era puente sobre sus propias cenizas. Era la llama y la luz. Y aunque el mundo la quemara por lo que fue, ella se sabía invencible… porque no necesitaba ser adorada, ni vengada… solo recordada por sí misma. Epílogo: Dicen que en noches de tormenta, cuando el cielo tiembla y los truenos muerden el aire, puede verse una figura solitaria, caminando entre ruinas que ya no duelen. No llora. No grita. Simplemente avanza, con un relámpago cruzando su pecho… como si el cielo mismo hubiese bendecido su libertad. Ella no es ruina. Es reconstrucción. No es lamento. Es canción.
All rights reserved
2507132486040
AFRODITA Almas en Tempestad
07/13/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
AFRODITA Almas en Tempestad - 𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘 Dicen que, mucho antes de que los hombres construyeran imperios o escribieran canciones, una figura surgió del corazón del océano. No nació de madre ni padre, sino de la espuma inquieta del mar y el resplandor de un sol eterno. Su nombre era Afrodita. Los dioses la coronaron reina del amor, y los mortales le ofrecieron incienso, plegarias y lágrimas. Se cantaban baladas en su honor. Se pintaban sus ojos en los escudos de guerra. Todos deseaban su bendición... pero nadie veía el vacío que habitaba su alma. Ella no quería templos. Ni cantos. Ni joyas. Ni conquistas. Solo quería sentir. Un abrazo real. Un susurro sin expectativa. Ser más que símbolo. Ser simplemente… humana. Y entonces, en una pequeña aldea costera, un escultor solitario tallaba estatuas que parecían latir. Cada golpe de su cincel era una oración muda. No por gloria. No por dinero. Sino porque soñaba con una mujer a la que nunca había visto, pero que sentía en lo más profundo del alma. Su nombre era Theron. Una noche de luna púrpura, Afrodita descendió sin corona ni luz celestial. Vestía una túnica sencilla y se presentó como Lyra. En sus ojos brillaba la inmensidad del mar, pero en su voz... la ternura de una canción olvidada. Él no reconoció a la diosa. No lo necesitaba. Amó su risa, su mirada curiosa, su modo de callar el mundo con una caricia. Afrodita, por primera vez, fue mirada como mujer… y no como mito. Durante semanas, compartieron silencios, fuegos, sueños en arcilla. Ella le enseñó a escuchar el latido del mar. Él le enseñó a amar sin pedir nada a cambio. Pero los cielos temblaron. Ares, poseído por los celos, arrojó su furia. Zeus ordenó su regreso: “Una diosa no puede entregarse a un mortal.” El Olimpo no perdona la renuncia al poder. Con el corazón desgarrado, Afrodita se despidió de Theron al alba. Le besó la frente. Le regaló la estatua que él había creado, donde su figura viviría… pero no como diosa, sino como Lyra, la mujer de la espuma. Theron nunca supo quién fue en realidad. Pero cada vez que el viento soplaba desde el mar, sentía que no estaba solo. Y en cada escultura que esculpió después, no recreó su cuerpo... sino el alma que una vez lo miró sin ser Afrodita. 🌊 Epílogo: El Susurro del Viento Cuentan los ancianos que, si te acercas a las costas solitarias donde las olas golpean las rocas sin descanso, podrás escuchar un canto muy antiguo. No es el canto de una diosa. Es el lamento dulce de un amor que fue real. El eco de un deseo sencillo: Ser amada no por lo que se representa… sino por lo que se es. Y en ese eco, vive la verdad más pura del amor.
All rights reserved
2507122479106
El Bosque de las Ánimas
07/12/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
El Bosque de las Ánimas - [El Caballero y la Princesa de Luz, Parte 3º] (Almas en Tempestad). La niebla cubre el sendero, raíces lloran bajo el sol que se extinguió. Sus pasos rompen el silencio, el Bosque Muerto acecha, sus ramas ya no son. El caballero sangra en silencio, la princesa sostiene su temblor. Y en sus ojos brilla el recuerdo de un reino que aún no conocen los dos… “Solo un paso más”, susurra ella, pero el miedo crece al respirar. Las ánimas se alzan sin estrellas, susurros que empiezan a envenenar. Sombra que toca la carne, memorias que quieren quebrar… El bosque murmura los nombres de quienes vinieron… y ya no saldrán. ¡Almas del bosque, gritad vuestro horror! ¡Aquí no hay vida, ni luz, ni perdón! Pero mi voz romperá vuestra prisión… ¡Soy la princesa, portadora del Sol! No queda magia en mis venas, ni fuerza en mi piel desgarrada. Pero si he de caer en la niebla, caeré con la espada alzada… El caballero se hunde en cenizas, no alza su voz, ni su espada mortal. Las ánimas cantan su misa, y el tiempo parece olvidar. Pero la princesa no calla, se alza cantando en lengua ancestral: ¡Canto del fuego que todo lo salva, ¡canto de estrellas que vuelve a brillar! ¡Ardan las sombras del Bosque Infernal! ¡Surja la luz donde reinó el mal! Tu odio no puede apagar la verdad… ¡Yo soy la llama, el fuego final! Y del cielo cae una estrella, una figura envuelta en cristal. La Madre del Alba despierta, y el bosque comienza a callar… —“Niña de luz, tú decides: ¿Seguir como princesa, o renacer como reina del alba eterna?”— Ella mira al caballero, sus labios tiemblan… pero no duda más. Alza la espada hacia el cielo, ¡y su cuerpo comienza a brillar! ¡Bosque Maldito, escúchame hoy! ¡Tu noche termina, amanece el Sol! Yo soy la Reina, la llama, el amor… ¡Soy la esperanza que nunca murió! Y el bosque quedó en silencio, las ánimas durmieron por fin… La luz avanzó sin cadenas, y el viento trajo un nuevo latir. ------------------------------------------------------------------------- Tras dejar atrás el lago sin vida en el capitulo anterior, nuestros personajes caminan sin cesar por las inmensas y oscuras tierras del Reino de las Sombras, el Caballero aún herido de su ultima batalla, es ayudado por la Princesa de Luz, que intenta cicatrizar sus heridas con la poca magia que la queda, pero sin lograrlo, le da ánimos para seguir avanzando, mientras siente que la oscuridad y el frio aumentan, se muestra ante ellos el temido Bosque de las Ánimas, se miran entre ellos y se puede ver los gestos de preocupación.........
All rights reserved
2507122478673
Previos
07/12/2025
CORAZONES ROTOS CORAZONES ROTOS , CORAZONES ROTOS ,
(INTRO)-Previos - Cristina Montero -𝕮𝖔𝖗𝖆𝖟𝖔𝖓𝖊𝖘 𝕽𝖔𝖙𝖔𝖘
All rights reserved
2507112465706
INTRO PREMIOS HUGO
07/11/2025
Pablo Flores Torres Pablo Flores Torres ,
PARA SERGIO LOMBARDO PONGA LETRA
All rights reserved
2507112465676
Mina Magui Dueto nuevo
07/11/2025
Pablo Flores Torres Pablo Sebastián Flores Torres , Pablo Flores Torres ,
Drácula Resurre
All rights reserved
2507112465409
MINAS
07/11/2025
Pablo Flores Torres Pablo Flores Torres ,
Canción Lara mina clavero
All rights reserved
First | Previous | Page 48 of 6204 | Next | Last
write to us if you want to leave us a message
© 2026 Safe Creative