Este desvarío no tiene ninguna pretensión literaria, no es más y lo es todo, que un regalo con palabras, complicidad y todo el amor del mundo para mi hijo Adrián en el día que cumple quince años.
Un proverso me manda hacer Adrián y en mi vida me he visto en tal aprieto, catorce versos dicen que es soneto pero… ¿Qué extensión debe tener este reto de proverso?
Como a los dos nos guía el inconformismo y la rebeldía, este escrito no tendrá límites ni fronteras, porque a la literatura, como al amo
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