Fue un deseo innato en mi persona y siempre busqué en una chica en específico.
Fue difícil que fuese correspondido, ya que el amor verdadero es utopía aún,
utopía aún para los que dicen llamarse cristianos y realmente no lo demuestran.
El amor verdadero jamás daña a nadie y jamás provoca desorden alguno,
aún ni la mujer pequeña que amo lo ha entendido solo se fija en ingratos.
Me diría: “Y a ti que te importa eso, yo nunca quise fijarme en ti.”
Yo le respondería: “Eso que dices es relativamente
All rights reserved