La enfermedad de Parkinson sigue siendo un misterio. No sabemos mucho, pero quizás ya conocemos lo suficiente para mejorar de forma significativa la vida de los enfermos y de sus familias. Además de los tratamientos aceptados en la actualidad (centrados en la levodopa y en inhibidores de algunas enzimas), existen cientos de terapias, estudios, nutrientes, hábitos, casos de posible “curación”, que traen esperanza al mundo del Parkinson. No se trata de cuestionar lo que se ha conseguido hasta ahora, sino de que esos logros no impidan incorporar lo mucho que se ha descubierto en las últimas décadas. Tal vez el camino más esperanzador sea el enfoque de la Medicina Integrativa, mediante un equipo multidisciplinar dirigido por un neurólogo y formado por un gastroenterólogo, un nutricionista, un experto en epigenética, un psicólogo... para tratar las múltiples causas y carencias desde el principio, así como evitar o corregir los efectos adversos de los tratamientos.
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