Islandia, el imperio de la naturaleza es un recorrido alrededor de una isla única, un lugar dominado por la naturaleza en el que volcanes, glaciares, campos de lava, fiordos, cañones y grandes cascadas construyen un paisaje joven y extremo, un mundo en permanente transformación en el que las mismas fuerzas que lo crearon siguen hoy escribiendo su historia
La península de Snæfellsnes es un territorio donde la actividad volcánica ha levantado alineaciones de conos, domos y coladas basálticas que hoy se asoman directamente al Atlántico. Montañas aisladas como Kirkjufell, campos de lava, acantilados y playas de origen volcánico muestran la superposición de erupciones sucesivas y la intensa erosión marina.
En la costa, enclaves como Svörtuloft, Djúpalónssandur, Lóndrangar, Arnarstapi, Rauðfeldsgjá o Ytri Tunga reflejan el trabajo combinado del oleaje, el viento y el hielo sobre antiguos edificios volcánicos, transformados en arcos, farallones y plataformas litorales. Mientras que coladas como Berserkjahraun conservan la morfología caótica de erupciones históricas.
El recorrido continúa hacia los Fiordos del Oeste, una de las regiones geológicamente más antiguas del país, donde la erosión glaciar ha excavado profundos valles en antiguos apilamientos de basaltos. En lugares como Dynjandi, Patreksfjörður, Látrabjarg y Rauðasandur, los acantilados y las grandes cascadas revelan la potencia del modelado glaciar y marino sobre una corteza volcánica levantada hace millones de años.
De regreso a la costa norte, formaciones como Kolugljúfur, Hvitserkur, los acantilados de Ketubjörg y las columnas basálticas de Hofsós muestran la acción de los ríos y del océano sobre lavas solidificadas, dando lugar a cañones, pilares y saltos de agua encajados en rocas volcánicas.
En la cascada de Goðafoss, el curso de los ríos glaciares y la estructura de los basaltos vuelven a poner de manifiesto la relación entre volcanismo, hielo y erosión que define la fisonomía de Islandia.
All rights reserved