Foto por Lisa Risager
Si me tuviese que comparar con un chimpancé, diría que mi actitud ante las hembras siempre fue la de un mono atento y servicial, y puede que algo sumiso. Inconscientemente, debí pensar que aquella manera dócil de proceder era la única posibilidad que tenía de procrearme. Porque mis modales delicados poco tienen que ver con la actitud agresiva y exhibicionista de los machos alfa. Cuando se es demasiado enclenque, y poco agraciado como yo, es tontería perder el tiempo frente
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