Sila, tenía dieciséis años cuando presenció la trágica muerte de sus padres.
Su tía la acogió en Estambul y le demostró interés, mas sus propios problemas y el trabajo le consumían muchas horas que la chica la necesitaba.
Los días, las semanas pasaron y cuando creía que podría suavizar el dolor de sus penas, una avalancha de sucesos y secretos le devolvían a la realidad.
La joven, cegada por la tristeza, no podía ver que alguien intentaba cuidarla, sus trozos juntaba para armarla y amarla. Alguien que ella había olvidado, un desconocido que no reconoció el primer día.
En ese trayecto conoció más de lo que esperaba y buscaba...
<<La vida no es de color rosa, ni la realidad sabor frutilla. Hay momentos de alegrías como de tormentos e iras>>.
"Volver a ser feliz no será sencillo".
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