La luz entraba por los agujeritos de la persiana, un rayo le daba directamente en los ojos, lo que la devolvió a la realidad. Los abrió, y el dolor la desgarró de nuevo, primero suavemente, después un impacto la hizo encogerse. Seguía agarrada a su mantita azul, las manos le dolían de estar apretando aquella pequeña prenda junto a ella. Se la llevó a su nariz para volver a sentirlo cerca, y allí estaba con sus risas, con su media lengua, con sus cabellos revueltos, dando saltos en la ca
Creative Commons Attribution 4.0