Hace un tiempo escribía en tus párpados, a veces adornaba tu natural sonrisa con zarcillos, sólo mordiendo la comisura de tu boca hacía crecer ansias desde lo alto de la nuca.
Envolviéndote con mi perfume depositaba mi impronta creando los senderos ardientes que hollábamos con poros de mi piel.
A veces jugábamos a dominarnos de cara al viento la lucha de la hembra por imponerse al macho lanzábamos conjuros y en la batalla, tú eras el vencedor y yo pretendía ser la vencida entregando
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