El coche de Jana se ha estropeado. Mala suerte. Pero entonces se le ocurre una idea: pedir autostop. ¿Qué podría salir mal? Todo. Grimmer, un sujeto que estuvo en la guerra de Vietnam, la ha recogido y la ha llevado en su Spectrum. De camino, Jana se da cuenta de dos cosas y ninguna es buena. La primera es que nunca van a llegar a su destino. La segunda es que Grimmer está loco y es posible que quiera matarla o algo peor. Consciente de eso, trata de escapar, incluso piensa en lanzarse del coche, pero la portezuela no se abre y no hay forma de bajar la ventanilla. Cuando todo parece estar perdido ve un cartel: solo faltan cinco kilómetros. La mala noticia es que ese cartel jamás existió. Después de todo…
La muerte está en todas partes.
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