El gato tiene siete vidas para probar suerte, buscando su lugar en el mundo. Tumbado en el suelo, jugaba con su ovillo de lana, despreocupado, ajeno a los problemas diarios de la gente corriente y no tan corriente. Cumple con lo que se espera de él: es simpático, grácil, jugueton y empático. Pronto, el ovillo comenzó a desenredarse hasta que se deshizo por completo. El gatito quedó atrapado entre los hilos, pero se le veía feliz. Es entonces cuando su amo entró por la puerta:
-¡Hay que ver la
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