No me gusta la palabra “señorita”. No me gusta, insisto. Nunca me ha gustado. Hiede a sexualidad de sacristía. A marca distintiva. Las “señoras” ya saben de eso; las “señoritas”, no. Tan pronto se casa la joven, por muy joven que sea, ya es señora; y si la mujer supera la edad casadera, la edad […]
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