Era la última casa del barrio, justo en la esquina de la última calle una imponente casa de tres pisos, ventanas extendidas y un jardín más muerto que el gato de la abuela.
Ella bien sabía que era una mentira
Y ahí estaba ella, parada en el umbral de la puerta, justo a las seis con cuarenta y dos de la mañana…
-Seguro habla y se le pegan la lengua—menciono haciéndolas estallar en risas.
No mientras Lidia le sonriera todo el tiempo a Marco, no mientras... aun le quisiera
-Seguro te vas porque allá hay niñas más bonitas y divertidas que yo... y no te causaran problemas como yo lo hago- lloro más fuerte la rubiecita.
-No... Ella se fue con Marco esta mañana, y no sé si vuelva
-¡Tú!- el padre de la niña la observo, colérico- ¡Por tú culpa mi pequeña está en el hospital!
-No hay excusas señorita- menciono con aires superiores y "enfadados"
-No la quiero cerca de mi familia- dijo el hombre, el solo escuchar habla de Jackelin le hacía saltar la vena de la sien
-Me vas a abandonar— aferro sus bracitos a la camisa de Jack, apretando su espalda.
-¡Te odio! Por tu culpa Jack-Jack se fue, porque le dijiste que no la querías más...
-Te quería decir que...- le hizo una seña para que se acercara, consiguiendo tener el oído de Jack cerca de su boca- La bata deja ver tu trasero…
All rights reserved