La esperanza no usa reloj, no conoce la variable tiempo y, sujeta a la mano de la paciencia, acompaña a los soñadores.
Que la vida te da limones, pues los exprimes y vendes limonada. Si un mensajero te entrega un paquete para el vecino, le sonríes ofreciéndote a entregárselo.
Descubre como dos almas valientes intentan encontrar el camino para formar una.
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