Marcela estaba muy clara con respecto al más alarmante anuncio que había dado jamás, ella quería tener un hijo un hijo para ella; sola, sin nadie… claro, con un poco de ayuda como lo es un banco de esperma o un donador ajeno a su vida, simplemente la adopción. En su lugar tenía a su socio, aquel rollo de fin de semana les había traído más que orgasmos, buenos recuerdos y ganas de más.
Sí, tendrían más.
Socio, ¡tendremos un hijo!
Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0