Veo a la patética criatura retorcerse en una gutural y sardónica carcajada. Un eco torcido que distorsiona el sollozo de los mártires. Su forma encorvada se convulsiona con agitación.
Las vísceras se me oprimieron como los grilletes que devoran lentamente la carne desnutrida de los esclavos. Algo cuelga dentro de mi cuello, una sustancia ácida que pudre los órganos con sus mentiras hipócritas.
La sonrisa del villano es la ilusión que profesan las cajas de plástico.
¿Y en quién confiar, si inc
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