Esa es su costumbre y su secreto también: aguardar a los turistas que llegan en el último tren de la capital y unirse a ellos como una turista más para así descubrir la ciudad a través de su mirada y obrar así, una vez más, el milagro. Pues la ciudad, un mero nombre en el mapa entonces (desde el comienzo de la mascarada), contestará a sus preguntas: y tú árbol, fuente, estatua, río, puente, ¿qué eres, qué significas, qué ocultas? Y, con cada respuesta, le descubrirá sus maravillas. Pero algo inesperado está a punto de ocurrir...
All rights reserved