Desde los albores de lo más sagrado, desde la cúspide de mi Ser, el amor se erige como una flor que se abre para dar el aroma que desprende su divinidad, para honrar la vida, lo amado, la palabra, el poema, el renacer, la pureza, el templo del amor, la verdadera esencia que se asoma, en la única y eterna realidad...
Volar entre las sombras ilumina mi conciencia, que se eleva por encima de la cosecha absorta en la noche o la demencia de un olvido que no rima con lo que hay en mi presencia...
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