Puede parecer muy simple, pero poner límites NO es siempre es una tarea fácil. Sobre todo si eres mujer y eres empática. O sea, si eres sensible y tienes facilidad para percibir y entender las emociones de otras personas.
Y es que esa tendencia a ponerte en la piel del otro, el deseo de agradar, la facilidad para caer en el rol de cuidadora… se convierten en pequeñas trampas que nos llevan a decir sí, cuando en realidad nos hubiera gustado decir que no. Luego llegan la culpa, el resentimiento y
All rights reserved