¡Hola, amigos!
Hoy os traigo un relato de terror muy breve, casi un microrrelato.
No sé si a vosotros os ha pasado alguna vez que, siendo niños, habéis ido en mitad de la noche a por un vaso de agua y os habéis detenido ante el típico espejo del recibidor... Los espejos en la oscuridad tienen algo fascinante que atrae y repele al mismo tiempo. Esa sensación he querido plasmarla aquí. Vosotros juzgaréis si lo he conseguido.
EL ESPEJO Noemí Hernández Muñoz
Cuando mi hermana murió, doné la mayo
Creative Commons Attribution 4.0