©Emilio Ramón-Suikawari
Hay algo equivocado en cómo esperamos que nos traigan las cosas en lugar de activarlas desde nuestro poder. La cosa mal llamada pandemia terminará, ni más ni menos, cuando empecemos a sentirnos internamente en paz, cuando dejemos de sucumbir al teatro del miedo. Cuando caminemos por la calle sin temer el abrazo del otro, de verlo como «tóxico», «contagiador», peligroso. No nos veremos cuando todo esto pase, cuando vuelvan a abrir los bares… Los bares los cerrábamos fue
All rights reserved