Si hay alguien que merezca mis halagos, las más bellas de mis palabras, esa eres tú y no escatimaré en sentimiento ni emoción cuando seas la destinataria de mis cartas, pues eres, has sido y serás la eterna y mas bella de las musas y tu sola presencia en mi mente me evoca toda la inspiración que necesito para escribirlas, aunque, quizás, jamás llegues a leerlas.
Aturdido, inmóvil bajo la lluvia que me va calando de la cabeza a los pies, aguardo que cese la tormenta para volver a ver tu luz, para
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