Wayra es viento en quechua. Wayra es cambio. Wayra cambia cuando su hermano Iván se suicida a los once. Deja de ir la casa de sus abuelos, Cora y Eustaquio y sus papás comienzan a separarse cada vez más. Ella deja de ser la niña inocente que alguna vez fue y mira al mundo con resentimiento. Sin embargo, renace de sus cenizas, tal como haría un fénix, y vuelve para ser más fuerte. Wayra no se queda sin palabras, Wayra habla y después piensa. Habla y después piensa hasta que conoce a Dante. Dante, que también fue fénix y que también renació de sus cenizas después de que alguien de la familia DuPont atropellase a su hermana Lelé, cuando ella tenía solo nueve años. Dante no perdona, no olvida y no se detiene. Quiere destruir a la familia de Wayra, y no le importa cuánto tenga que hacerla sufrir para conseguir sus metas. Después de pasar varios años en silencio, Dante aprovecha la muerte de los abuelos DuPont para encontrar a la familia sin los ingresos económicos que en su momento fueron utilizados para tapar el asesinato de su hermana. Sabe bien que sin billetes los DuPont no son nadie. Aprovecha y descubre el secreto mejor guardado de Wayra: tiene pruebas de lo que pasó el verano pasado y no tiene miedo de usar la información en su contra si es que Wayra no coopera con él. Ella no tiene escapatoria. Mientras cumple cada una de las órdenes que le da Dante, Wayra descubre verdades de su familia, de sus padres, recibe más golpes y cambia. Cambia hasta enamorarse de quién ingreso a su vida prometiendo destruirla para siempre. Sin embargo, ambos desconocen que en otra dimensión y en otro tiempo, sus historias se unen para siempre en un pasado trágico.
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