Junto al lecho de muerte.
Por Edvard Munch Pese a todos los pronósticos, en el lecho de muerte estaba rodeado por sus cinco hijos. Se habían congregado en torno al viejo moribundo empujados por el único nexo que les unía: la avaricia, ante la repartición de la posible herencia que, en alguna parte, presuponían que debía tener escondida. No existían otras razones ni sentimentalismos más allá del mero interés. A fin de cuentas, el padre se había comportado en vida como un auténtico hijo de la gran
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