Yo no quería asistir. No estaba acostumbrado a esos eventos sigilosos, místicos y plañideros. Algunas veces los veía pasar desde mi ventana, pero nunca me atreví a preguntar quién era el finado. Eso no me interesaba, al contrario, me producía escalofríos y extrañas sensaciones. Por eso no estaba dispuesto a asistir. Casi no recuerdo cómo pasó, pero en un instante me encontré
All rights reserved