Ríen mis encantos,
cuando a tus ojos llego
Con mirarte, bien me hago...
que se inflama, mi sentido entero
mi savia esparzo en tu lago
para matar mi desespero
en manos, de tu alago.
Así, como canta el jilguero
con la filigrana de su trino
bajo su plumaje divino,
invadida, por tu canto...
mientras tanto, tu iris leo,
que con tu lluvia me acallanto
y con ella me aireo...
¡Que ríen mis encantos...
cuando a tus ojos llego!.
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