«Eres mala, Jezabel» es una novela que abarca los temas de la pérdida, la culpa, el abandono y la búsqueda de la identidad a través de una narración en primera persona, en clave de comedia negra con toques de drama.
«Eres mala, Jezabel» es lo que Jezabel, camarera de profesión y actriz en sus ratos libres a falta de mejores contratos, está acostumbrada a escuchar desde que era pequeña. Primero, su madre, luego sus exparejas y, para no perder la costumbre, ella misma. A sus veintisiete años, ya se le ha pasado el arroz para convertirse en la próxima Anne Hathaway y tiene que enfrentarse a la realidad de que sus aspiraciones de ser Ofelia, Julieta, Lady Macbeth o Carmen probablemente nunca se verán cumplidas. Enfrentarse a que el punto álgido de su carrera artística puede que no sea más que ser elegida en una audición entre cientos de aspirantes para un anuncio de dentífrico que no quiere que su familia vea la conduce a una espiral de nihilismo que parece atenuarse cuando conoce a Jean.
Jean representa los valores clásicos de la vida: director de teatro culto, exitoso, amable, francés… casado. Jean es para Jezabel un oasis de vodka en un desierto en plena ley seca. Juntos deciden poner en práctica eso que parece libertad teniendo sexo en diferentes puntos de Europa hasta que una tarde, en Ginebra, Jean recibe una llamada de su esposa y el mundo se acaba para los amantes. Él vuelve con su mujer y Jezabel se queda en tierra de nadie, a solas con sus demonios, el agua caliente de la ducha y un retrato de un luchador de sumo de Utagawa Kuniyoshi, único testigo de los hechos.
A la mañana siguiente, la noticia de que su abuela se ha suicidado con una sobredosis de heroína es una bofetada de realidad imposible de amortiguar. Jess vuelve a Madrid, donde tendrá que lidiar con todos los fantasmas del pasado mientras se enfrenta a la ausencia de Jean y a las relaciones que pueblan su constelación cotidiana: Carmen, una antigua amante suya que ahora es la prometida de su padre; Lusi White, influencer activista que consiguió el papel principal en la obra en la que trabaja Jess por su número de seguidores; Jaime, profeta de las relaciones poliamorosas; Diego, su hermano, que ha ido alejándose de ella debido a su relación con su novio informático; y, finalmente, su madre, que les abandonó hace siete años y que hará su aparición estelar en el funeral de la abuela en un último capítulo en el que Jezabel purgará sus demonios de una manera que jamás habría imaginado, descubriendo por el camino el triste secreto de Jean.
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