Un antes y un después…
La noche se hace piel en quien despierta mirando el vacío perpetuo de su habitación enmudecida de pasión.
Por la desidia de días adormecido sobre los brazos del desquicio de querer morir en soledad.
La plenitud tan solo fue el convencimiento que tan lejos aun te encuentras y no puedo dañar tu mirada con mis ojos cansados de tanta nada.
Y que los desiertos de mi alma solo son un grano de arena rodando sobre la desnudez de tu vientre y que tú te resistes a perderme aun viéndome navegar por los silencios más pronunciados.
Soy el agua que le faltan a tus ojos llorar por esa oportunidad de que este amor un día se haga real.
Solo soy un antes y un después al irte a dormir abrazándome en tu imaginación y la desolación de mi inexistencia cuando sola despiertas.
Tan así es mi hoy y así fue ayer y no veo con claridad si en el futuro solo todo esto sea un recuerdo.
Permíteme exigirle a la vida que me de voz para no ahogar mis palabras en estrofas nacidas desde el dolor.
No quiero otra madrugada siendo tú la presa y yo el cazador de tus más excelsas fantasías y que todo quede en un recuerdo sin el aroma de nuestros cuerpos en una cama fatigada por tanto deseo.
Un antes y un después siempre habrá entre el poeta y su lejano amor…
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