Frente a una persona hay un ente negro, este adapta la forma que más horroriza al visitante. Ambos, cara a cara, sentados en dos sillones rojos. La persona mira fijamente al ente nauseabundo, con cierto asco gira su rostro, pero por alguna razón sus ojos siempre vuelven.
—¿Por qué no me miras? —dice el ente.
—Porque eres feo.
—¿Prefieres mirar a gente guapa?
—Pues sí.
—¿Aunque sea gente falsa y te deparen a un final doloroso?
—Sí, porque al menos me divierto por el camino.
—¿Y si yo, aun
Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0