Cada vez que llueve, Lucina puede ver a Édgar, su novio quien se suicidó hace dos meses. Prendada de sus apariciones, ella vive en la espera del cielo gris para encontrar respuestas, pero Édgar no parece recordar muchas cosas.
A través de un resquicio en el cielo nublado, la verde luna de Venus brilla sobre un pequeño restaurante mexicano en Osaka donde trabaja Samia Amane, una mujer japonesa que lleva tatuadas las palabras de la última carta de Édgar: Kiss the rain, dream the sun.
Convocadas por la temporada de tifones, ambas mujeres se encontrarán en Japón a fin de completar el rompecabezas que representa Édgar en sus vidas con la esperanza de resolver el dolor y la fantasía que las envuelve.
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