Llevaba todo el día llamándole al móvil y obteniendo idéntica respuesta: apagado o fuera de cobertura. Tenía un pálpito o, mejor dicho, una extraña sensación que la sofocaba. Deseaba, necesitaba, hablar con él y arreglar las cosas a pesar de que no sabía exactamente qué era lo que iba mal.
Le amaba, sí, ella le quería pero… ¿y él?, ¿continuaba enamorado? Llevaba semanas distante, diferente. Ya no había arrumacos en el sofá, ni duchas compartidas, ni sonrisas cómplices en la distancia, ni noches
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