Foto por Piero Fissore Ricardo se esforzaba en interpretar su papel de docente. No le apetecía para nada. Sobre la pizarra blanca, su rotulador azul acababa de trazar una curva exponencial ascendente. Miró con desgana a la punta del rotulador; luego, a la concurrencia. Desde la primera fila, Maricielo le observaba a él, con el mismo rostro abatido de todas las tardes. La boca mustia de la alumna dibujaba, ya de paso, una curva exponencial descendente. Cuanto menos, decrecía cúbicamente aquella c
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