La vida no es justa. Debes saberlo antes de comenzar.
Es algo que siempre he dicho. Escuché a mi prima decirlo, días antes de morir de cáncer de pulmón a los diecinueve años. Se acercó y me dijo "Bianka, la vida va a tratarte mal, no dejes de vivir, no dejes que tu vida se vuelva solo no morir. Se fuerte". Claro, una ingenua criatura de 8 años no lo entiende.
Hasta que mi familia desapareció. Y lo entendí.
Mi hermano, mi madre, mi padre. Todos, en un viaje desaparecieron. Yo tenía varicela. Perdí a mi familia. Pero no hablaré de eso, sino de lo que vino después. El orfanato. Sin abuelos, sin tíos, sin nada. Mi vida era una miseria. Pero entonces me escapé. Y lo vi.
Juro que nunca vi a nadie igual.
Entonces lo seguí, y me encontré con los demás.
Y ahí comienza mi historia.
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