No me abotono el alma,
Sin cerrojos ni molduras
Libremente.
Amigos y estimados poetas,
para aquel, que no me conozca
y con todo mi respeto, a las letras
¡me desvinculo!...
de como bordar un soneto
de como tejer una décima
de como plastificar las letras,
¡que me huelen, a prenda vieja...
encerradas en arquetas!.
¡Yo voy por un camino
rasgando estas reglas!,
doy mis hechuras,
sin amordazar las violetas,
les dejo el cielo ancho
para sentir como vuelan.
No pongo estorbo a mi corazón
no oprimo su figura
suelto su pasión,
para que trote mi locura
Y si quiero,
me olvido de puntos y comas
y hasta de mayúsculas letras,
pero sí, doy prioridad a la riqueza
de nuestra versátil lengua,
libremente, sin alambradas ni rejas,
Me divierto, rompiendo moldes
disfruto nuevas azucenas
melosas melodías
que me traen las abejas
No entiendo, de mayores andaderas...
¡Aunque endioso,
a los grandes poetas!...
Aquellos que tallaban albricias
por las pautas impuestas,
los que bordaron el parnaso,
en una nutrida alacena.
Inicie camino por esta arboleda,
siguiendo esas proezas,
pero ellas me nacen
por todo mi ser, por toda mi parcela,
y según mi violetera,
las abona, y les da rienda suelta,
sin olvidar,
la riqueza de nuestra lengua.
Y si quiero,
invento palabras
como esta, ¡niveamente!,
vocablo, no certificado
pero me aletea
por que es libre y transparente.
No me abotono el alma,
la encabrillo, como el aire en el mar
porque ella, no entiende de reglas.
Amigos, con todos mis respetos
hacia vuestras letras
a las que valoro y admiro,
yo seguiré bordando,
un estrato,
sin cerrojos ni molduras
como el que bordan las centellas
como salen al campo las silvestres,
las violetas, margaritas y madreselvas
¡Libremente!.
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