TRATO HECHO
Nada, no le queda nada, ni una pipa. Y todos sus amigos aún tienen golosinas. Siempre igual, se lo come todo tan rápido que acaba el primero y luego pasa envidia. Rebusca en los bolsillos, aunque sabe que se ha gastado el euro que su madre le ha dado antes de salir de casa. Quién sabe, igual se lleva una sorpresa y encuentra alguna moneda perdida de otro día. No, no hay suerte.
Está de pie junto con los demás en una esquina de la plaza. Barre las terrazas de los bares con la mirada
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