"La felicidad es una forma de viajar, no un destino" fue lo que dijo alguna vez Roy L. Goodman.
Para Melody la felicidad se basa en alcanzar la cima del éxito. Para Heath en vivir en el desenfrenado mundo del libertinaje.
Para Melody, un viaje tiene un principio y un fin. Para Heath, un viaje nunca debe de terminar.
Un viaje es una travesía llena de misterios, obstáculos, memorias y euforia. Donde su viaje consiste en saltos en motocicleta, contar historias de las estrellas, pintar muros, devorar dulces, bailar a medianoche y enfrentar al mundo real.
Relojes de arena que no avanzan, noches heladas, mañanas sofocadas. Profesores y canes, flores y lágrimas, secretos y adversidades, apuestas y libros, café y fotografías. Sin anclar la travesía ni tomar las riesgosas corrientes.
Un viaje que inició con tan sólo unir dos fuerzas opuestas, que complementan todo lo que nos rodea.
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