Mila (25) es profesora de radio en la universidad de Barcelona, trabajo que se ha convertido en su único soporte, laboral y vital. En pocos días ha experimentado horrores inenarrables: un exorcismo laboral -comúnmente denominado “despido”-, una ruptura, con el “fantasma” de su ex rondándola, y, lo peor, una mudanza. No tiene otra opción que irse a vivir con su excéntrica abuela extremeña, Lilith (70), vidente y dueña de una tienda esotérica en la Ciutat Vella: “Los Fuegos Fatuos” (en el Gótico). Para Mila es mejor que regresar a casa de su madre, Esther (50), una mujer especialmente posesiva y controladora que no se habla con Lilith, a quien mantiene alejada de su vida; desde hace años, guardan un terrible secreto sobre la muerte del abuelo de Mila (Julián).
Este cúmulo de infortunios despiertan el sexto sentido de la joven. Visiones espectrales, premoniciones o telequinesis son algunos de los poderes que interfieren en su vida, desconocidos hasta ahora e idénticos a los de su abuela (un don que Esther nunca ha tenido). Mila, desbordada, debe aprender a controlar su don, por lo que retoma la relación con Lilith para convertirse en su aprendiz. La anciana la introduce en un submundo de luces y tinieblas. Decenas de personas acuden a “Los Fuegos Fatuos” con todo tipo de casos paranormales. Casos relacionados con la ciudad de Barcelona y su enigmática Ciutat Vella, hogar de espíritus y maleficios, historias y leyendas, hípster y yonquis. Por desgracia, los poderes de la anciana se debilitan. Incapaz de asumirlo, utiliza a Mila en beneficio propio, exponiéndola a peligros para los que no está preparada. Pero la joven tampoco es honesta. A espaldas de Lilith, utiliza sus poderes, a los que suma la picardía, para obtener dinero de gente incauta y desesperada.
Al final, la búsqueda de respuestas conduce a lugares sombríos, en los que Mila se adentra para desvelar secretos y mentiras familiares: con apenas tres años, fue ella quien provocó la muerte de su abuelo en un incidente paranormal relacionado con su don (nació con él). Por este motivo, Esther la alejó de su abuela y de todo aquello que representa. Con Lilith como mentora, Mila comprende que sus capacidades son un arma de doble filo: por un lado, la herramienta con la que percibir toda clase de manifestaciones, e incluso ahuyentarlas; por otro, una puerta entornada hacia un mundo que en ocasiones convendría mantener bajo llave.
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