Foto por NASA Goddard Space Flight Center Cuando el sol se escondió así, tan de repente, sin pedir permiso a nadie, algunas personas y animales quedaron tan desconcertados que se paseaban cual si estuvieran dominados por el desasosiego y la prisa.
-Espabila hijo, que a esta paso no llegamos ni para cuando nos alcance el alba.
-No tenga cuidado, madre, que ya me sé yo mover entre tinieblas, aunque sea a tientas. Además, tras esta repentina caída del sol, incluso entreveo las formas mejor que nu
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