¿Qué pasaría si tus peores relaciones se han dado con personas que llevan la letra “L” como inicial? ¿Y si, además, es un chico quien ha sufrido dichas decepciones amorosas?
Sebastina no sólo tuvo la desdicha de tener un nombre tan extraño a causa de un error en su acta de nacimiento, pues también, ha experimentado una larga lista de noviazgos, todos estos acabados de las peores formas que alguien puede imaginar. La situación parece empeorar cuando una extraña chica se muda al vecindario. Ruth, quien además de ser una persona expresiva e inquieta, se muestra empeñada en no dejar tranquilo a Sebastina ni por un solo instante.
¿Será este el indicio de que el amor juvenil no es tan insoportable como él cree? ¿O se convertirá en la última evidencia que necesita para comprobar que no debe liarse con ninguna otra chica, en especial si esta lleva la letra “L” como inicial?
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