Foto por Thomas Hawk Conocí a Pepita Leónidas allá por nuestros años de juventud, cuando ambos soñábamos con ser escritores. Acudíamos con cuatro o cinco duros a los cafetines literarios, para respirar el aroma del buen café, y ver de cerca a todos esos autores que tanto admirábamos. Hace una semana que, por azar, volví a encontrármela en uno de esos ambientes.
Cosas de la vida, ahora soy yo quien despierta admiración en los cafés. O eso me parece percibir, cuando voy a conversar con otros cole
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