Elena, que parecía tener buena relación con la parte técnica, me llevó hacía uno de ellos, que se presentó con el nombre de Maximiliano y dijo ser el encargado de la escenografía. En el par de minutos que duró nuestra charla, me refirió a groso modo, su trabajo y lo entretenido que le parecía. Luego, tuve la oportunidad de intercambiar palabras con el iluminador, el sonidista y hasta con el asistente de dirección, que era el puente directo con los jurados a los que tuve la posibilidad de conocer. Una vez todo estuvo listo para dar comienzo a la audición, corrimos a sentarnos. Disfruté en grande aquella primera presentación, con el regocijo de haber experimentado desde el interior, el palpito de los minutos previos. Para complementar la noche, tuve también la oportunidad de estar presente y participar en la clase de Elena. El profesor que con amabilidad dio apertura a la clase, con un caluroso buenas noches, me dio la bienvenida y de inmediato, me pidió que me presentara, al igual que los demás integrantes de la clase.
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