Las palabras de Bella resonaban en mi cabeza.
“Estas enamorada, aunque intentes alejarlo, siempre volverá. Alaska estas jodida, te gusta demasiado que has llegado a enamorarte. Dices que lo odias, pero cuando estuvo en el hospital no dudaste ni un segundo en ir, en salir corriendo, dejar atrás todo con tal de ir a verlo, de ver si se encontraba bien, todos nos hemos dado cuenta de que ya no eres la misma. Solo falta que te des cuenta tú"
Esas malditas palabras me han llevado hasta donde estoy, joder.
Lo amo, lo amo mucho.
– ¡Te amo! , joder – grite con todas mis fuerzas al viento.
Su risa hizo eco por todo el lugar, deje la botella de cerveza y me levante del suelo, me di la vuelta encontrándolo con el cabello despeinado, con la ropa como siempre perfecta, en un estado pulcro envidiable y con sus botas habituales.
– ¿A quién amas? - pregunto acercándose.
Desvié la mirada y volví a sentarme, cogí la botella y di un sorbo, limpie mi boca con el dorso de mi mano y dirigí mi mirada hacia él.
– Te amo a ti.
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